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Grupo Literario - San Francisco *Córdoba *Argentina

MARTA FABRY

EL RELOJ
Cuando nací ya estaba ahí, en la pared, en su caja de madera con puerta de vidrios biselados. Intocable. Estático y a la vez, dinámico en el oscilar de su disco plateado y vibrante en sonoridad al anunciar el paso de las horas.
El reloj de péndulo marcó con su ritmo, dentro de mi hogar, todos los instantes de mi vida. Muchas veces sin que lo percibiera… algunas imponiéndose y otras con un protagonismo despótico. No recuerdo a ciencia cierta, cuando advertí su existencia, pero lo que sí sé, es que está unido al recuerdo de mi padre que llave en mano le daba cuerda. Ésta al enroscarse, producía una especie de gruñido, atrayendo mi atención. Al sonido discordante quedó asociada la figura paterna, y su autoridad. Tenía poder para tocar lo intocable, que en mi ingenuidad de niña, le permitía manejar el tiempo.
Los días y las noches se desgranaron, con sus luces y sombras; y el tic-tac de los minutos fue la música intangible que acunó el deslizar de mi vida. Las campanadas, se escuchaban cada media hora, siempre con el mismo ritmo y la misma sonoridad. Pero hubo momentos en que los tañidos, al hacerse omnipresentes adquirieron para mí, una velocidad y una intensidad distinta; hasta sus decires sonaron diferentes.
Su repique supo a gorjeos y música encantada el día de mi boda, cuando el espejo devolvió mi imagen vestida de novia. Sonó cómplice y travieso la noche de Reyes en la que sigilosamente coloqué juguetes y golosinas junto a los zapatos de mis hijos pequeños.
Otras veces el campaneo se tornó veloz, machacón e inflexible en el silencio de la noche, cuando con apuro estudiaba los temas de la materia, que debía rendir al día siguiente en la universidad.
Por el contrario, en la duermevela de las madrugadas esperando que llegaran mis hijos adolescentes los toques se desperezaban lentos e impersonales ajenos a la ansiedad que me embargaba. A veces también doblaron a duelo, profundos y lúgubres, cuando después de enterrar a un ser querido, volvíamos en familia al hogar, transidos de dolor y de ausencia,
Las doce campanadas más esperadas siempre fueron las de la Noche Vieja, que preanunciaban la llegada del Año Nuevo. Eran señoriales, solemnes y a la vez cargadas de júbilo, como si fueran sabedoras de que después de ellas, se generaría un estallido de alegrías y buenos augurios.
La vida se siguió desgranando con sus luces y sus sombras. El centenario reloj de péndulo está ahora en la casa donde nacieron y crié a mis hijos al compás del tic-tac de su minutero. Todos los lunes le doy cuerda con la misma llave, ya opacada por el uso. Su marcha ininterrumpida continúa contabilizando mi tiempo en el nido vacío.
Él sigue siendo protagonista: repica vivaz y juguetón cuando en avalancha bulliciosa llegan mis nietos. Y es tal la empatía que nos une a través del tiempo, que he llegado a pensar que conoce e interpreta mis sentires y sabe traducir fielmente mis vivencias en sus sonidos.
Sé que es así, porque cuando estoy con mis hijos, ya convertidos en personas responsables y valiosas, cantan un aleluya que estremece mi corazón.



***
VERSOS SIMPLES


Estoy desolada.
No puede mi musa plasmar un poema,
que cante a la vida o anuncie alegría..
Mi ser está herido por agudo dardo,
dardo que traspasa de pena mi alma.

Y la herida duele.
Y la herida sangra.


La impotencia vence. No puedo.
Desborda mi cáliz de amarga tristeza,
porque al sufrimiento,
resulta difícil arrancarlo de adentro,
cuando está turbada
la paz del hijo que llevé en el vientre,
y que dejé expuesto a los avatares
de un mundo con odio, rencores y mil desencuentros.


Sólo el refugio en Dios me descansa
porque Él es Padre,
y con inmenso amor
siempre está dispuesto
a paliar las llagas de mi corazón.


***



ESTOY

Estoy
lánguida, sin estrés…
El entorno me es indiferente.
Hastío.
Hastío del mundo y su devenir.
Cansancio.

…………………………..

Cierro los ojos,
Me miro hacia adentro.
Oscuridad.
Mis ventanas están cubiertas de sombras.
Me miro hacia adentro:
Soy solo un hueco anodino,
Sin sombras ni límites.
Nada.
No me reconozco.

………….

¡Soy yo cuando me pienso?
Si no soy yo ¿adónde estoy?